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Psicólogos especialistas en ataques de pánico en Fuengirola
Tratamiento psicológico para los ataques de pánico en Fuengirola, con un equipo de psicólogos colegiados y un enfoque validado científicamente para recuperar el control.
Psicólogos especialistas en adicciones Fuengirola
Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso acompañado de síntomas físicos muy fuertes (taquicardia, sensación de ahogo, mareo, sensación de muerte inminente o de perder el control) que alcanza su punto máximo en pocos minutos. Aunque se vive como algo peligroso, no es médicamente dañino, y tiene tratamiento eficaz.
Por qué ocurren y por qué se repiten
- Miedo al miedo: tras el primer ataque, el miedo a que se repita genera hipervigilancia sobre las sensaciones corporales, lo que paradójicamente facilita que ocurra otro.
- Evitación de situaciones: evitar lugares o contextos donde ha ocurrido un ataque previo, lo que reduce la vida de la persona y refuerza el miedo.
- Interpretación catastrófica de sensaciones físicas: interpretar una taquicardia normal (por ejemplo, tras un café o ejercicio) como el inicio de un ataque.
- Estrés acumulado que baja el umbral de activación del sistema de alarma corporal.
Cómo se trabaja en terapia
El tratamiento con más evidencia combina psicoeducación (entender qué es realmente un ataque de pánico y por qué no es peligroso), exposición interoceptiva (provocar de forma controlada las sensaciones físicas temidas para perderles el miedo) y trabajo cognitivo sobre las interpretaciones catastróficas. También se trabaja la reducción progresiva de conductas de evitación.
Qué esperar de las primeras sesiones
La primera consulta evalúa la frecuencia de los ataques, las situaciones evitadas y las interpretaciones que disparan el miedo, para diseñar un plan de exposición gradual y trabajo cognitivo adaptado.
Por qué acudir a un equipo colegiado
El trastorno de pánico responde muy bien a un tratamiento técnico específico. Nuestro equipo de psicólogos colegiados tiene formación en los protocolos con mayor evidencia científica para el pánico y la agorafobia asociada.
Mitos sobre los ataques de pánico
«Un ataque de pánico puede provocar un infarto o la muerte.» No, aunque los síntomas se sientan extremos, un ataque de pánico no es médicamente peligroso; una vez descartada causa médica, es un episodio de ansiedad intenso pero no dañino.
«Si evito los lugares donde me ha dado, dejaré de tener ataques.» La evitación suele empeorar el problema a largo plazo, porque refuerza el miedo y limita cada vez más la vida de la persona (puede derivar en agorafobia).
«Tengo que aprender a controlar la respiración y ya está.» Las técnicas de respiración ayudan puntualmente, pero sin trabajar el miedo a las sensaciones de fondo (exposición interoceptiva), los ataques tienden a repetirse.
Cuándo pedir ayuda profesional
- Cuando los ataques se repiten y generan miedo a que vuelvan a ocurrir.
- Cuando se evitan lugares o situaciones por miedo a un ataque.
- Cuando hay hipervigilancia constante sobre las sensaciones corporales.
- Cuando el miedo a los ataques empieza a limitar la vida diaria.
Tipos de adicciones: químicas y comportamentales
Hoy en día, se distinguen dos grandes tipos de adicciones: las adicciones químicas y las adicciones comportamentales.
1. Adicciones químicas:
Son aquellas que implican el consumo de sustancias que alteran el funcionamiento del cerebro y del organismo, provocando dependencia física, psicológica o ambas.
Ejemplos más comunes:
Alcohol: una de las sustancias más consumidas y socialmente aceptadas, pero con alto potencial adictivo.
Drogas ilegales: cocaína, cannabis, heroína, metanfetaminas…
Medicamentos: ansiolíticos, analgésicos opioides, somníferos.
Nicotina: presente en el tabaco y en otros productos derivados.
Señales frecuentes:
Necesidad de aumentar la dosis para sentir el mismo efecto (tolerancia).
Síntomas de abstinencia al reducir o interrumpir el consumo.
Dificultad para dejarlo a pesar de conocer sus riesgos.
2. Adicciones comportamentales:
En este caso, la dependencia se desarrolla hacia conductas o actividades, sin que exista consumo de una sustancia química. El mecanismo adictivo se da por la liberación de dopamina en el cerebro, que refuerza la repetición compulsiva de la conducta.
Ejemplos más comunes:
Juego patológico (apuestas, casinos, juegos online).
Compras compulsivas.
Uso problemático de internet y redes sociales.
Adicción al trabajo (workaholism).
Ejercicio físico compulsivo.
Señales frecuentes:
Necesidad constante de realizar la conducta para sentir alivio o placer.
Dificultad para controlarla o interrumpirla.
Abandono de otras actividades importantes.
Consecuencias negativas en la vida personal, laboral o social.
Cuando una persona viene a una consulta de psicología especialista en adicciones lo primero que hay que evaluar es la motivación para el cambio. Las personas que acuden voluntariamente y no impulsados u obligados por amigos o familiares, presentan mejor pronóstico.
Fases del proceso de cambio en las adicciones
En primer lugar la Precontemplación:
En esta fase la persona no es consciente que tiene un problema, por lo que no tiene siquiera intención de cambiar. Las ventajas de consumir superan a los inconvenientes.
A continuación la Contemplación:
En esta fase reconoce que existe un problema, pero aún no ha tomado una decisión firme para abandonar el hábito. Es consciente de los beneficios de cambiar de estilo de vida, pero todavía los perjuicios superan a los beneficios.
En tercer lugar la Determinación:
En esta fase la persona comienza a realizar pequeños cambios en su conducta y se compromete con el psicólogo y algún familiar cercano a modificar su conducta en un plazo corto de tiempo.
Después la Acción:
En esta fase la persona realiza cambios observables por otros en su conducta adictiva en un periodo de 6 meses.
Por último el Mantenimiento:
En esta fase se busca consolidar los cambios realizados en la etapa anterior. Se enseñan estrategias de prevención de recaídas, y se normalizan estas.
El objetivo de nuestros psicólogos expertos en adicciones en Fuengirola
El objetivo que trabajamos desde la consulta de nuestro Psicólogo en Fuengirola especialista en adicciones es balancear el control de impulso con una terapia más de fondo, más trascendental.
La adicción es la pérdida de control acerca de nuestra conducta. Hacer algo que no queremos hacer.
En primer lugar si somos adictos a algo, experimentamos un gran deseo y necesidad de continuar con esa conducta adictiva, y no somos capaces de parar de hacerla. La adicción puede volverse obsesiva.
Si por cualquier razón no podemos desarrollar la conducta adictiva sentimos un importante malestar, agitación e intranquilidad, por lo que, nos dejamos guiar por nuestra mente emocional (impulsiva) más que por la mente racional.
A pesar de que conozcamos y seamos conscientes de que ese comportamiento es perjudicial para nuestra salud nos sentimos incapaces de dejar de continuar repitiéndola.
Por último, trabajaremos por un lado, el que las consecuencias de esas conductas sean negativas, y, por otro lado, y directamente, a desaprender dicha conducta. Contrata los servicios de nuestro Psicólogo en Fuengirola especialista en adicciones.
Señales de que es momento de acudir a un psicólogo
Deberías considerar buscar ayuda si:
Has intentado dejar la sustancia o conducta sin éxito.
Sientes pérdida de control sobre tu comportamiento.
Notas que la adicción interfiere en tu trabajo, estudios o relaciones.
Experimentas síntomas de abstinencia (ansiedad, irritabilidad, insomnio, malestar físico) al dejar de consumir o realizar la conducta.
Has aumentado la frecuencia o intensidad del consumo/conducta para sentir el mismo efecto (tolerancia).
Descubres que dedicas mucho tiempo a pensar, planificar o recuperarte de la conducta adictiva.
Ocultas tu comportamiento por miedo a la crítica o el juicio de los demás.
Sigues con la conducta a pesar de consecuencias negativas claras (problemas de salud, deudas, conflictos familiares…).
Preguntas frecuentes sobre ataques de pánico
¿Un ataque de pánico puede ser peligroso de verdad?
No, aunque se sienta como una amenaza vital, un ataque de pánico no es médicamente peligroso. Es importante descartar causas médicas la primera vez, pero una vez descartadas, el tratamiento psicológico es muy eficaz.
¿Los ataques de pánico se curan o hay que aprender a vivir con ellos?
Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas dejan de tener ataques de pánico o los reducen drásticamente, no es necesario "aprender a convivir" con ellos.
¿Necesito medicación?
No siempre. Muchos casos se resuelven solo con terapia psicológica; en casos más intensos se puede valorar combinar con tratamiento farmacológico, coordinado con psiquiatría.
¿Cuánto dura el tratamiento?
Suele requerir varias semanas de trabajo con exposición progresiva, dependiendo de la frecuencia de los ataques y del nivel de evitación acumulado.



